martes, mayo 19, 2009

Tante altre cose pur essendo io


Escuché hace poco que cuando se hace un regalo, deberíamos regalar sólo las cosas que nos gustan a nosotros, quiero decir, no volverte loco buscando algo que comprar que se adapte a los gustos de esa persona, porque, en realidad, un regalo tiene sólo sentido si al regalar algo que te gusta, cuentas un poco de ti.

Mis últimas semanas han sido un poco un caos; todo empezó cuando quisimos ir a ver unos monos, allí nos encontramos un policía en el parking que nos dijo: “¿Dónde váis?”…pregunta un tanto estúpida visto que acabamos de parar el coche a la puerta de su parque…”A ver los animales” dijimos nosotros, “Ay mi amol, si lo que tu quieres es ver son bishitos vas a tenel que ir al soo” nos respondió, así que allí fuimos. A la puerta del zoo nos encontramos a alguien más que también nos dijo: “Ay mi amol…” pero esa es otra historia.
Pasar el día con los bishitos mola, más que un regalo fue una sorpresa sensorial. Vimos animales que pensaba no existían, o al menos los había olvidado, pandas vagos, monos muy juguetones, canguros estatua y gorilas rumiando, pero lo cierto es que deberían prohibir las hamburguesas de carne de pingüino.
Mi hermano me invitó a un concierto de Laura Pausini. La verdad es que no fue el mejor de los conciertos que he visto, pero mereció mucho la pena, algo así a como cuando recibes uno de esos regalos mal empaquetados en papel de periódico que se nota que te lo han hecho con toda la ilusión del mundo.
Y el gabacho nos ha regalado una semana increible de parloteo y risas. El martes cuando se fue nos dejó además un día en Ávila, otro en la España profunda (Ruta: San Esteban-Miranda del Castañar-La Alberca) más verde que nunca, un paseo en bici, un par de tardes de terracita, un fin de semana en casa y una cena con dos wuevos huevo.

Se nos olvidó además que Patri sufre de narcolepsia, y le invitamos a ver una emocionante y trepidante final de Eurovisión.

Lo importante de los regalos es que dejen algo de ti a quien los regalas. Una huella en la memoria, una pequeña esencia de tu existencia en los demás. Los poetas, los buenos poetas, consiguen con facilidad regalar las palabras, algo que parece tan efímero, y hacer un poco tuyo sus pensamientos más compactos. El domingo, al fin y al cabo, tampoco fue tan triste cuando lo miras con perspectiva.

No se si voy a resistir una semana con este regalo en casa...

Puede que al fin y al cabo, en el reflejo de todo esto haya un poco de mi caos que esté tranquilo.

Y para que mi hermano no se me enfade, dejo un regalo de 60 de los mejores artistas italianos, que estoy seguro ayudará a levantar de nuevo el teatro de l’Aquilla.

martes, abril 14, 2009

Gran Torino


Datos: Con 910.434 habitantes (algo así como 3 veces Valladolid) y un área metropolitana de más de 2.000.000 (que supone el 3.4% de la población italiana), Torino (Turín) es la cuarta ciudad de Italia después de Roma, Milán y Nápoles. Es la capital de Piemonte, región famosa por sus vinos, sus quesos, el café, el chocolate a la taza y sus estaciones de esquí. Fue la primera capital de Italia y la primera ciudad del cine. En Turín se encuentra la sábana santa, el museo egipcio más importante después del Cairo, la Juve, y el primer monumento financiado con dinero público en el mundo dedicado al pueblo palestino. Es capital del barroco Europeo y en 2006 fue la sede de los últimos juegos olímpicos de invierno, así que bien podría ser la ciudad de Marco al pie de las montañas, si no fuese porque el puerto más cercano está en Génova (a unos 100Km). Cuenta con aeropuerto internacional, pero a través de Milán (138Km) se une a Valladolid desde 20€ vía Ryanair.

Poco más sé de Torino que lo que se ve en los videos promocionales, y lo que aprendí en la EOI, pero es la ciudad en la que viviré de Septiembre a Junio. 10 meses de Orgasmus, como dice siempre Jaime, que aprovecharé entre otras cosas para perfeccionar el Italiano, aprender y conocer gente, viajar muchísimo y, desde el Poli, terminar la carrera…y esto último no es moco de pavo.
Aguántame desde ahora porque creo que pertenezco a ese grupo de gente que cuando le conceden un Erasmus, se pasará casi un año girando la cabeza y aguzando el oído cada vez que escucha la famosa palabra. Incluso puede que, hasta por un tiempo, no tengas otro tema de conversación lo suficientemente interesante.

Gracias hermanito por el felpudo que nos has regalado, me da hasta pena pisarlo.

Y hoy llueve un poco de Ligablue:

miércoles, abril 01, 2009

Trasferito a quindici minuti di distanza


Tras casi 6 años en los apartamentos y con algo más de un mes de retraso, por fin tengo un poco de tiempo de decir: “me he mudado a quince minutos de distancia”. Mi habitación ahora es más grande y algo más fría, tengo mucho más sitio para todo y un sofá retro en el que acurrucarme justo después de comer. Mi cuarto de baño ha pasado de ser un pequeño zulo morado, a un pasillo floreado y, tras matricular mis paredes de fechas para el recuerdo, miro por la ventana para darme cuenta que el invierno todavía está en cada trozo de cielo.

Vivir en conjunto es más complicado de lo que parece, no sólo hay que renunciar a la vieja afición de cocinar desnudo y mear con la puerta abierta, también se hace más importante la comunicación, porque no basta con entenderse en cuatro idiomas, se hace necesario compartir a la vez el mismo vocabulario, de lo contrario lo primero que puedes oir al despertar es “Esternocleidomastoideo” y, tras sopesar una respuesta plausible, te sale algo así como: “Retruécano”, “imprecación”, “blenorragia”, “mucama”, “quimbundo” y “mucilaginoso” todo-asi-de-seguido que no te entenderán ni en la Real Academia. Lo que quiero decir es que para entenderse no basta con saber qué es “colecistitis” ni “ribonucleótido” o “zapoteca” sólo es necesario tener la intención y, por suerte, de eso aquí no falta.

Lo que si que faltan son algunas cosas para cumplir los planes previstos e ideas prediseñadas, y tiempo, sobre todo tiempo para los muchos proyectos en marcha, pero como buen chico TDS he de saber administrarme hasta, al menos, los nuevos acontecimientos que limitan mi permanencia en gran hermano al parón que comenzará en Septiembre del próximo año.

Tras convencer al casero que somos buenas personas, y a la zorra de la vecina que limpiaremos lo que hemos manchado de la escalera, sin chivarnos que su hijo viene a las tantas oliendo a porro, creo que puedo decir que hemos formado un espacio común, y al compartirlo me doy cuenta que es más cómodo de lo que imaginaba, por eso estoy convencido que vivir juntos, pese a todo, es infinitamente mejor que hacerlo solo o con cualquier otra persona.

Bienvenidos a la republica independiente de nuestra casa.

La nueva realidad se forma a golpe de reggae que para el tiempo:

jueves, marzo 19, 2009

I libri persi


Hay días que son una mierda y lo mejor es ignorarlos. Sólo necesitas una canción, una buena peli, un libro y al final, si es posible, un buen confidente que sufra de paralelismo crónico. Después es asunto del tiempo.
Voy adaptándome a la nueva realidad y mientras tanto, con los pies fríos y olor a gel de baño, me sobreviene un nuevo flashbak con los libros que recuerdo haber dejado atrás en periodo póstumo de exámenes:

Todo bajo el cielo [Matilde Asensi]
Un libro bastante entretenido. Se hace previsible por el hecho de que ya empiezas a leerlo con ojos de detective. Muchas veces es mejor abandonar tu instinto CSI y tan sólo disfrutar como si vieses una película, porque si de algo se le puede culpar, es de montar, con increíble facilidad y sin permiso, una película de aventuras de sobremesa en tu cabeza desde la primera página. Muy entretenido, aunque presiento que para escribir un libro sobre China sólo se ha quedado en la primera lección del curso.

La conjura de los necios [John Kennedy Toole]
Ignatius Reilly es uno de esos personajes, como el doctor House, que son capaces de enamorarte con todo aquello que cualquier otro intentaría evitar para que no le odiases. Sucio, grotesco, feo, sinvergüenza, maleducado, egoista, sobervio, prepotente, engreido, infantil… y adorablemente gracioso, son sólo algunos de los adjetivos que se me ocurren para definir el libro más divertido que he leído.
Está escrito realmente bien, tanto que mientras lo lees no puedes evitar entristecerte al pensar que no leerás nada más de un autor tan bueno. Recomendado a todo aquel que, al contrario que yo, sepa aguantarse la risa mientras lo lee en el autobús. Gracias a Rocío por recomendármelo.

El ejército perdido [Valerio Massimo Manfredi]
Manfredi escribe siempre sobre cosas históricas y Jaime, cómo no, me recomendó y dejó leer este libro. A ojos de un poco-nada entendido en Historia se convierte en una historia capaz de encuadrarse con precisión en algún hueco de tus clases del colegio.
Muy bien documentado (algo fácil si está escrito por un historiador). La Historia es buena, la historia es diferente a cómo podrías querer que terminase y a ratos repetitiva. Un buen libro en cualquier caso.

Los hombres que no amaban a las mujeres [Stieg Larsson]
Otro de esos libros que forjan su leyenda de mano en mano. Es de lo primero que leo en literatura sueca, y sólo diré que pregunto cada día cuándo llegará el pedido de la segunda parte. Comienza interesante, por el medio es interesante y el final es interesante. Te atrapa desde la primera página y es capaz de conseguir que imagines a una persona para cada uno de los personajes mientras terminas acostándote a las 2 de la madrugada por no dejar de leer. De lo mejor que ha pasado por mis manos.

Los asesinatos de Manhatan [Douglas Preston y Lincoln Child]
Preston y Child a estas alturas no necesitan presentación. Creo que son los autores de los que más libros buenos he leído. Al principio pensarás que estás, por fin, ante algo que han escrito que no sea tan bueno. No es así, poco a poco la historia te rapta, y no sabes si prefieres pertenecer al pasado o al presente…o si, tal vez, será todo lo mismo. Me ha defraudado un poco el final, pero si lo piensas bien, sería tan aburrido que todo terminase cómo quieres…

Esta es la canción que le gustó a Mary:



domingo, marzo 15, 2009

Ruota della fortuna


Definitivamente no se hacer diarios. Es un trabajo que requiere orden, y cuando no sabes o no eres capaz de ordenar tu vida, es estúpido intentar archivarla de forma escalonada.
Lo que escribo normalmente tiene, o suele tener, más de dos lecturas diferentes; una superficial sobre cosas que me pasan, otra un poco más profunda que deja entrever alguna de mis ideas y sentimientos, y luego hay pinceladas de mi, ocultas y repartidas por doquier, en un intento de bitácora, un libro de anotaciones desastroso para saber quien soy si algún día me pierdo, pero ante la incapacidad de de ir haciendo entradas manteniendo un ritmo constante, escribir aquí de vez en cuando se convierte en un ejercicio de paisajismo pixelado, que en algunos casos puede resultar brillante, y en otros, un vacío interrogante.

En las próximas entradas, intentaré, con perspectiva de flash-back, recuperar algún pedazo perdido de estos meses.

“…El, como medievalista, creía en la rota Fortunae, o rueda de la Fortuna, un concepto básico de De Consolatione Pbilosophiae, la obra filosófica que había sentado las bases del pensamiento medieval. Boecio, el último romano, que había escrito la Consolatione mientras padecía una prisión injusta por orden del emperador, había dicho que una diosa ciega nos hace girar en una rueda, que nuestra suerte se presenta en ciclos…”

¿Sucede acaso que mi rueda ha tocado fondo, y ahora comienza a girar vertiginosamente hacia arriba?...no lo se, la verdad es que nunca he terminado de creer en la suerte tanto como Ignatius Reilly, pero últimamente lo que escribo en mi pizarra mágica se hace realidad tan rápido, que comienzo a no querer borrar ningún deseo futuro y anhelar que caigan todos dentro del plazo de la buena racha.

La suerte, si es, es efímera, aparece con creer que está y desaparece sin saber si alguna vez estuvo. Se muestra casi siempre incompresible y sólo la descripción de la rueda con pequeñas ruedas independientes interiores, aunque vana y casual, se acerca lo suficiente a la realidad.
Sólo el tiempo dirá si podré considerar que estoy en pleno ascenso, o tan sólo es una pequeña subida en el descenso, pero una cosa es segura: esté dónde crea estar, las cosas siempre cambian.

“I feel it all” y la alegría de lo más parecido que he encontrado, entre mis videos musicales, al famoso baile de la gallina por parte de Leslie Feist, es la representación más cercana a la celebración de mis 6 y ½.


domingo, diciembre 14, 2008

L'umore e altre cose che non sono


No soy un tío serio, no lo soy, es más bien que mi humor últimamente no conecta. Yo lo definiría como un pedo; algo que se siente, pero no se ve.
Me pasa últimamente que intento explicar mis ideas y la gente no me entiende, o lo hace, pero no como yo quisiera. A veces hablo y no se me oye, soy como el silencio. Siempre he hablado muy alto, en mi casa todos hablamos muy alto, de hecho pasa en todas las casas con mucha gente, pero a veces mi sinestesia ve los ruidos de mi alrededor tan de colores, que me siento como escuchando música tras unos cascos y termino hablando bajo para no verme convertido en el niño gritón del programa de Juan y Medio. Me río de los chistes malos tan tarde que ya he dejado la sensación de no tener sentido del humor…y mucho menos valgo para contarlos, porque si algo no soy, es gracioso. Me encanta la ironía pero no soy irónico, si intento parecerlo sueno borde y por eso a veces callo, aunque tampoco soy callado, sólo silencioso. Digo las cosas cuando hay que hacerlo, porque aunque no soy valiente, tampoco soy bienqueda. A veces también callo para no mostrar mi ignorancia porque si de algo no estoy orgulloso es de no saber, aunque tampoco me avergüenzo. No soy ni Hemingway, ni Punset ni un tío sensato, y mi testarudez no dura más de un día si consigues convencerme. No es que me guste discutir, pero a veces necesito que quien no piense como yo, me lleve la contraria. No soy rápido ni perezoso y mi velocidad mental se ralentiza con el tiempo. No es que no piense, es que soy más lento haciéndolo y cuando tú vuelves, yo todavía voy entretenido en el camino. Tampoco sé dibujar, ni jugar al fútbol ni conseguir mantener mi atención en algo por más de 10 minutos. No me peino si no voy a salir de casa. No soy un maniático ni tampoco un pesimista. No tengo fuerza de voluntad suficiente y cuando tengo que hacer algo que no me gusta, me cuesta madrugar. No sé cocinar, pero me gusta juntar ingredientes y sé que no soy justo muchas veces, ni con la sal ni con mis actos. No afino cuando canto, ni suelo ser cobarde, aunque sí que reconozco el miedo. No soy alto, ni guapo ni modesto, ni tacaño ni maleducado, ni ordenado ni realista, no soy ni cruel ni presumido, o casi, ni soy muy chismoso o extremadamente sociable, ni soy reprimido ni tampoco paciente, ni divertido ni original. No soporto el reguetón ni la chulería y de envidioso tengo poco. No sé perder y hay quién dice que tampoco sé ganar. No sé bailar y no me puedes preguntar cómo soy, porque sólo sé lo que no soy: perfecto.…Pero me queda mucho tiempo para arreglarlo.

Y aunque no tengo mucho gusto musical, últimamente me he enamorado de Facto Delafé y las Flores Azules

sábado, noviembre 29, 2008

Passeggiare ancora


Los paseos se diferencian de las huidas en que no puedes mirar continuamente hacia delante. Un paseo, incluso los más largos, te devuelven siempre al punto de partida. A veces ocurre sin prestarle atención, pero incluso en esas ocasiones, llega el inevitable momento de decidir; seguir caminando o dar media vuelta. Yo hoy tengo ganas de pasear.
El problema es que hace bastante frío, incluso para los que hemos nacido en esta estación, sin remedio condenados a enamorarnos del cielo lleno de nubes, las mandarínas y las castañas. Pero yo hoy tengo ganas de pasear…y pasearé.
Me preparo un té, cojo mi libro y me siento junto a la ventana bien pegado al radiador, pongo los pies descalzos encima del sofá, justo de la forma que hace enfadar a mi madre, y leo.

El niño con el pijama de rayas (John Boyne): A estas alturas es un libro de sobra conocido. Me ha parecido inocente, corto pero directo, y sobre todo tiene un sabor agridulce que me encanta. Uno de esos libros que deja un recuerdo permanente y la firme decisión de no ver jamás la película a pesar de estar convencido será buena. Lo único que no me gusta de los libros en los que aparecen niños, es que, muchas veces, la personalidad que se les da no es realmente la de un niño, si no la de un adulto pensando como un niño. Hay una diferencia sutil pero que marca la diferencia en credibilidad.

Hace mil años que estoy aquí (Mariolina Venezia): Mi reencuentro con el realismo mágico ha sido tal y cómo me lo esperaba. Desde la primera página te atrapa la originalidad y esa forma de escribir más propia de Gabo que de imaginar en una escritora italiana. Lo único que desmerece de este libro es la velocidad a la que transcurre la trama. Mariolina debería haber escrito el triple de páginas para aprovechar la historia al máximo.

La Bodega (Noah gordon): Cuando lees un libro y te gusta la manera en la que está escrito además del contenido, no puedes evitar leer cuanto cae en tus manos del mismo autor. Noah Gordon por el momento no me ha decepcionado. Un libro que está muy bien documentado. Todo encaja a la perfección como un puzzle de mil piezas en el que nada, ni una sola palabra, está escrita por azar. Una vez empezado, te sorprenderás leyendo sin poder parar incluso en las seis últimas páginas de agradecimientos. La bodega, puede ser el mejor libro que he leído en unos cuantos meses.

Y mientras sigo leyendo, me pongo buena música.