
Un doodle es ese dibujo sin sentido sobre un trozo de papel. Mientras hablas por teléfono o mientras te aburres en clase, tu mano inconsciente trae al mundo un garabato sin conciencia, que al final, te mira preguntándote el sentido de su existencia. Y no lo hay. Es tan sólo que la mente usa la mano como vía de escape, como medio para expresar aquello que de otro modo es incapaz de transmitir. Y allí está ese garabato, ese monigote, esa espiral sin lógica…
Me aburre hablar por teléfono, no es sólo que no me guste, es más bien que después del saludo inicial y de haber cumplido con el objetivo de la llamada, la continuación es una exponencial creciente de aburrimiento sin límite superior, que me lleva a escuchar y responder con monosílabos, hasta la liberación de colgar. Me gusta hablar, pero cuando la conversación deriva en “bueno y ¿qué tal?” o “venga, cuéntame algo”, ese hablar por hablar que me encanta de cara, por teléfono, simplemente me aburre al infinito. Entonces, a veces, hago doodle, que suelen ser espirales o también líneas que no quieren tener ni esquinas ni final, a veces una cara, a veces hago un ojo, pero cómo no me gusta que me miren desde el papel suelo tacharlo, pero, lo que más hago últimamente son esas líneas rodeadas de ondulaciones rellenas de color. Conozco a quien copia una y otra vez cualquier cosa que ya estuviese escrita en el trozo de papel, a quién hace labios y a quién hace flores. Conozco a quien se retrata en caracoles y se esconde tras la concha. Hay quién escribe números y quién dibuja ropa, quien dibuja penes y quien hace tetas, grandes, pequeñas, medianas… y quién, a base de pelos dibuja cualquier cosa geométrica.
Un psicólogo te diría que todo tiene un sentido, desde la posición respecto al papel en la que lo has dibujado, hasta la presión con la que apretaste el bolígrafo, sin embargo, estoy convencido que un doodle es como yo, un garabato sin sentido, pintado de preguntas sin respuesta que no te puedo ofrecer.
El mundo no es perfecto pequeña Ulises, ni es justo, ni tiene sentido, pero para un doodle como nosotros, cualquier raya es un camino.
Una del señor Bob.
domingo, noviembre 02, 2008
Doodle
lunes, octubre 20, 2008
Ilusión vs Decepción

Seamos simplistas, un animal actúa por instinto, y cualquiera de sus actos podríamos explicarlo como la búsqueda de alimento o reproducción. Desde que nacen, tienen como objetivo alimentarse y sobrevivir el tiempo necesario para reproducirse. Así que, reducimos la vida de un animal a una búsqueda continua de alimento, que saciada, le lleva a la reproducción.
Nosotros nos consideramos diferentes, y en consecuencia, nos atribuimos cualidades que descartamos en otros seres vivos para diferenciarnos, y creernos especiales, gobernantes, por así decirlo, de nuestro destino. Sin embargo nos movemos en la rutina, un ir y venir diario hacia ningún sitio en concreto. Nos alimentamos para vivir, vivimos para formarnos, nos formamos para trabajar, trabajamos para poder seguir alimentándonos, y saciados, o tal vez no, buscamos reproducirnos. Nos vemos diferentes, pero estamos abocados también a la búsqueda eterna de la felicidad insatisfecha, porque no nos engañemos, nuestra naturaleza sigue siendo animal.
Dicen por ahí que hay quien trabaja por dinero, que a fin de cuentas es sólo el medio de transporte, el vagón en el que viajan algunos sueños, semillas de ilusión y objetivos rectificadores para no salir del ciclo marcado.
Y de eso va este experimento, movido por una pregunta:
Me declaro culpable de, a pequeña escala, experimentar con la ilusión, crear felicidad efímera y dejar indicios de esperanza ruinosa.
Y respondo a la pregunta: En mi opinión sí ¿y para ti?.
El cuento número 13 es de esos libros que no entra de primeras, a la vista, simplista y previsible, con una historia que no llega a calar. La típica protagonista con aires melancólicos de una historia, la suya, que aún siendo menor, superpone a todo lo demás. Una trama demasiado vista sobre la siempre aburrida vida de la escritora de libros.
Me dejé engañar, y me ha costado varios meses terminar un libro tan corto. En mi opinión no compensa del todo el aburrimiento inicial, pero el libro es de los que finalmente no dejan mal sabor de boca. Recomendado si alguien te avisa que después mejora lo suficiente.
Yo no me puedo quejar, no tengo mala vida, de hecho, hoy lo primero que he visto al abrir los ojos ha sido un enorme arcoiris frente a mi ventana, pero el ritmo de la canción de Manu Chao marca últimamente mis días. Definitivamente, el estress me hace ser más eficiente.
lunes, octubre 13, 2008
Tarta madre
Una vecina le ha pasado a mi madre un vaso con algo raro y una receta de un bizcocho. En el título del folio pone “Bizcocho de Sevilla (convento de las carmelitas descalzas)”. Supongo yo, que cómo lo hacen madres, aunque no tengan hijos, es por eso que de casa en casa se ha bautizado como “tarta madre”, así que cuando mi madre me pidió que le pasase la receta a ordenador, a mi hermano y a mi nos entró la risa tonta y le preguntamos si lo que pretendía hacer era la super-tarta, la tarta definitiva o la madre de todas las tartas.
De todas formas, no es para reirse, porque para hacer esta tarta tienes que disponer de 10 días y no se necesita ni frigorífico ni batidora, vamos, que hay que tener paciencia de monja y….una salud de hierro, porque la guarrería que te pasan en un vaso tienes que mezclarla con harina y azúcar el primer día, removerlo al segundo, echarle leche al quinto día, mezclarlo otra vez el sexto y, el último día, antes de completar el bizcocho tienes que separarlo en 3 vasos para dárselo a 3 personas…vamos lo que viene a ser una cadena del e-mail, pero afectando directamente a tu salud y a los olores de tu casa.
Aquí dejo la receta, aunque para poder hacerla correctamente necesitarás la masa madre, amasada por manos y manos (vete a saber de quien) y que lleva fermentando, sin frigo ni batidora, por los siglos de los siglos. (Amén).
…Amén es una de esas palabras que las abuelas no pueden dejar de decir, culpa también de las monjas, que han amasado sus mentes desde la infancia, e hipnotizadas son incapaces de retenerla en su boca cuando escuchan “por los siglos de los siglos” o “en el nombre del padre, del hijo, del espíritu santo”. Palabras que he comprobado tiene efectos similares son, la pronunciación del nombre de alguien muerto, al que sin duda seguirá “que en paz descanse” o despedidas varis de buenas noches, que se completarán siempre con un “si Dios quiere”…en fin, que estas monjas si que saben hacer tartas.
Culpa de que lleve días sin actualizar este espacio, no es de las monjas, sino del tiempo, que no encuentro. Llevo un par de semanas actualizando mi sistema operativo, filtrando estrés y adaptándolo al nuevo horario, sin huecos para una vida, y forzando, un año más, la ilusión que enmascare frustración del carnaval adelantado. Mientras, me alimentaré de recuerdos de unos días de vacaciones, descansando del mundo y viendo, por primera vez en mucho tiempo, lo mismo, pero desde perspectivas diferentes.
Pd*Perdí (yo diría que no del todo, pero bueno) una apuesta de las tontas con mi hermano y me veo obligado a rectificar públicamente los resultados del tetris…mentí en el post anterior, en realidad era él quien me ganaba 10-7, obviamente el resultado anterior no era creíble, cómo no lo es tampoco el decir que fue un error informático, si a Ana Rosa se lo perdonaron...*
Algunas veces los vídeos musicales son raros, no llegan al nivel de los anuncios de compresas o de perfumes, pero es que los de One Republic me dejan siempre pensativo...y me encanta esa destrucción final.
jueves, septiembre 18, 2008
Precognición olvidada

La memoria se divide a groso modo en 3 componentes: La memoria física, los recuerdos que el cuerpo tiene de movimientos mecánicos tipo andar, nadar, montar en bici,… la memoria semántica, que básicamente es la consciencia del mundo, es decir, tú sabes lo que es un libro, un par de zapatillas, pero la historia o dónde las has comprado no está incluido, y después está la memoria episódica, que es el recuerdo de todas las experiencias de nuestra vida.
¿Qué pasaría si un día despiertas y ésta última memoria no está?, en realidad no la has perdido, es, simplemente, que tu cerebro no consigue localizarla.
Esto es lo que le ha pasado a Mateo, que cuenta cada día la realidad, a la que nos hemos habituado, con los ojos de quién la ve por primera vez, y sobre lo que reflexiono.
Seguramente hay recuerdos a los que no te gustaría renunciar nunca, pero imagina poder actuar como la primera vez, sin los condicionamientos que imponen los recuerdos o la experiencia. Serías una persona un poco más libre, porque no estarías ya atado a los juicios o el sentido del deber, y supongo que harías cada cosa, sólo si no encuentras un motivo suficientemente fuerte para no hacerla. Sabrías lo que es un helado, pero te enfrentarías a probarlo por primera vez, descubrirías la música, el sexo, la lluvia y el tumbarte en el césped bajo el sol después de hacer ejercicio. Conocerías a tus amigos, abrirías un periódico y te preguntarías por el mundo, una nueva lista de cualidades con las que condicionar tu conocimiento y, en definitiva, tu vida reseteada y un lienzo en blanco por pintar.
Hice algunos exámenes de los que no me siento especialmente orgulloso, he aprendido a amueblar un zulo, en el que tengo la sensación pasaré secuestrado algún tiempo, he retomado la lectura de dos libros que están por terminarse, gano a mi hermano 10 – 7 al tetris, me he afincionado a 2 series nuevas y tengo en mente un novedoso pincho para el bar. Aparte de eso, me queda algo más de una semana para seguir bajando mi lista de cosas por hacer, entre las que, tal vez se encuentre, hacerme pentescostalano por un día de la iglesia que han abierto cerca de mi casa.
A veces, escuchas por la radio una voz de la que te enamoras, y siempre, o casi siempre la idea mental del cuerpo que la condimenta es más bien asonante. Otras veces, ves a alguien por primera vez y te haces una idea de cómo sonará su voz, esto falla menos, pero siempre hay quién hace saltar las alarmas de tu precognición. Anthony no me encaja, se mire por dónde se mire.
jueves, septiembre 04, 2008
Ombligo irracional

Por fin, más de 9 meses después hemos inaugurado el nuevo bar, y, a pesar de sus fallos y sus retrasos, se ha convertido en el más bonito de todos. La calidad y diferencia con el resto la ponen los pinchos de mi madre, innovadores y creativos, pero sobretodo caseros y hechos con mucho cariño. El trabajo de barra corre a cargo de mi padre, si las escaleras nos lo permiten y no tengo que salvarle más la vida. De ayudante tenemos a mi hermano Jose, que ahora dice que también es socio financiero, de vago que mira, está mi hermano Rafa, y las cosas más tecnológicas corren de mi parte; incorporamos Wifi, porque últimamente se hace necesario estar conectado hasta cuando nos tomamos una caña, dos pantallas LCD de 52 pulgadas, alta definición y una pantalla más, con información y diversión en la barra.
Esta última es la culpable de que haya dejado a un lado el blog en las últimas semanas, las cuales me he pasado travestido de diseñador gráfico y creativo digital de videos, que de momento, han tenido un éxito rotundo.
No hago más publicidad, merece que quien pueda, se pase a tomar algo. Toma esta introducción como una invitación en toda regla.
Agotados de unos días de trabajo infernal y maratoniano, mis padres hoy se han tomado un día de descanso. Me he pasado la mañana viéndolos en el sofá sin más conversación que esta:
“Vamos, que tenemos que hacer muchas cosas”
“Si, es verdad, y cómo no nos movamos no nos dará tiempo”
“Pues venga, pero ya, porque si no se nos pasa el día y no hacemos nada”
“Venga, levanta de ahí que hay que ir a comprar”
“Levanta tu, si yo ya estoy preparada, sólo me tengo que cambiar y no tardo nada”
“Pues venga, vamos pero ya, porque cómo no salgamos antes de las 12 luego no podemos ir a ningún sitio”
“Sí, pues mira que hora es ya y está todo sin hacer”
Y así un bucle que puede durar hasta el infinito, pero ninguno de los dos se mueve del sofá.
Los padres son incongruentes e irracionales, y la situación se agrava con la edad, yo antes entendía a mi madre cuando me hablaba, bueno, más o menos, pero cada vez se parece más a mi abuela. Con la edad desarrollan su propio lenguaje y lo peor, es que si dices que no les entiendes se enfadan porque su mente no es capaz de darse cuenta que lo que su boca dice, no tiene sentido.
Cuando por fin han decidido salir hemos tenido esta conversación:
“¿Dónde vais?”
“A comprar unas chismas como la que hay allí, pero que sea más pequeña que la más grande del todo, para que coja todo el trozo pero sin que salga y así no se ve lo otro desde fuera”
“Papá, ¿Dónde vas tu?”
“Yo, ¿dónde voy a ir?, pues con tu madre”
Ale, a tomar por culo. Es mejor aceptar que a partir de ahora las cosas siempre están allí, o al lado de la chisma, porque todo se convierte en chisma o chisme, o en el cajón de la habitación, que ya me encargaré yo de mirar en los 20 que hay hasta que acierte, o que cuando hablan de alguien es mejor no preguntar, porque siempre te dirán que cómo no lo conoces para qué te van a explicar quién es...en fin, que ahí no terminó la cosa, mi madre lo remató con:
“Javier, cuando bajes tiras los periódicos a reciclar, porque si no los tiro yo a la basura”
Tócate las narices, pero si ellos bajan ahora y el contenedor de reciclaje, además de pillarles de paso, está al lado del de la basura normal...madre mía, le encuentro menos sentido que cuando nos decía por la mañana que, o nos dábamos prisa o se iba sin nosotros. Yo siempre pensaba. ¿cómo se va a ir sin nosotros? ¿Para qué querría irse a llevarnos al colegio sin nosotros?...imagina la conversación con las otras madres a la puerta: Mis hijos no se han dado prisa en vestirse hoy – Pues anda que los míos, los he dejado en casa porque no terminaban de desayunar…, así que yo siempre me lo he tomado con calma, porque tengo asumido que la irracionalidad es proporcional a la edad, y al estrés, pero, entre las cosas que no puedo encajar, aparte de la ficha cuadrada del tetris, está que se entrometan en mi mini-conciencia social, así que he gritado como un loco desde la habitación:
“DEJALOS AHÍ Y VETE A COMPRAR DE UNA VEZ”
...Y me he imaginado cómo se les dibujaba una sonrisa de victoria.
Y hoy he encontrado un calabacín con ombligo y no he podido resistirme a salvarlo unos instantes de la cocina para sacarle una foto…tal vez sea un poco absurdo, pero el calabacín me recordó, que últimamente hay ratos que también noto que se me va la vida por el ombligo, y no hago demasiado por evitarlo. La culpa tal vez sea del millón de ideas que me fluyen a diario por la mente y que tengo que dejar escapar por pasarme el día sentado en una silla dura.
Jason Mraz es el motivo por el que sonrío últimamente camino del gimnasio. Un gran descubrimiento, y el último disco, la mejor mezcla de jazz, soul, pop reggae y country entre otros estilos bien fusionados, que he escuchado en mucho tiempo.
jueves, julio 24, 2008
Soy solomillo
En mi casa estamos todos en modo borrador. Si estás por aquí y no sirves para nada, no se te utiliza desde hace tiempo o te escondiste en un rincón y llevas ahí años sin que nadie te eche de menos…a la basura. Si eres un disco con programas antiguos, a la basura. Si perteneces a la colección de apuntes de hace más de 4 años, a la basura. Discman y walkman y demás artilugios desfasados a la basura, juguetes rotos, a la basura. Que encontramos 15 mochilas que le mangó mi hermano al papa en el “V encuentro mundial de las familias” en una caja, a la basura. Si te presentas disfrazado de “recuerdo de mi primera comunión”, terminarás en la basura. Si mi hermano no se cosca y perteneces a su colección de recortes y cromos de fútbol, tus días terminan aquí…no me culpes, tengo que hacer hueco a mis cosas, y es que, nadie se salva de la limpieza, hasta el gato ha sacrificado su cesta de dormir la siesta, y mi ordenador también está sufriendo las consecuencias; versiones de prácticas, copias de fotos, viejos vídeos y series, contactos del Messenger que nunca me hablan…todo a la basura papelera de reciclaje.
He salvado de la primera gran quema familiar mi colección de revistas Quo, cuyo ejemplar más antiguo data de hace 11 años. Por unas horas mis más de 100 revistas, que atestiguan mi patológica Diógenes, han estado dónde quería mi madre (en el saco de cosas para reciclar), pero volver a leer hoy, en el presente, la sección del futuro de las revistas del pasado, y darme cuenta que pronto se inventará un teléfono que incorporará agenda (lo que viene a ser un móvil cutre) y que podrá hacer llamadas vía satélite y todo. O un espejo para el coche que se conectará al teléfono para, milagrosamente, hablar sin usar las manos(lo que viene a ser un parrot con blue tooth), que algunos expertos, reticentes, afirman que tal vez, algunos comerciantes aprovechen para aumentar los precios si alguna vez llega el euro (previsión futurista para el 2002), mientras se descubre que comer fruta es bueno para la piel por culpa de las vitaminas y se prevé que entre 2005 y 2010 asistiremos a la creación de la primera colonia humana en la luna.
A falta de sólo 2 años para comprarme un trastero en la luna y no tener que hacer más limpieza, he vuelto a esconder las revistas, hasta la próxima gran quema.
Ojo al piropo que me lanzaron el otro día:
-…venga ya, que yo ahora no estoy en el mercado…
*¿Mercado? ¿De qué mercado hablas?
-Joder, pues del mercado… que no estoy en el mercado de la carne.
*¡Pero qué dices!, ¡si tu en el mercado de la carne eres solomillo!
Uno de los motivos para haber ido al summercase:
martes, julio 22, 2008
Todo estará bien
Todo saldrá bien, tan sólo hay que creerlo.
Hay veces que parece que la vida es una carrera de obstáculos, y hay obstáculos que aparentan ser demasiado altos. Al mirarlos, el corazón se aflige y el alma se encoge, de nada parece servir que luchemos mentalmente por auto convencernos del salto limpio, porque al final, sólo una pequeña parte del éxito depende de nosotros.
Hay veces, que la vida es cuestión de suerte, y dependemos de un hilo demasiado fino para entretejer atisbos de perspectiva firmes, y que sean capaces de sustentar suficiente esperanza, porque hay veces que para extinguir la impotencia, en todas las distancias, necesitamos llenar un gran extintor de confianza y, ciegamente soñar, que será suficiente.Hay veces, Hay muchas veces, que basta creer firmemente que la gente buena necesita de estos malos momentos pasajeros en su vida para hacerse más fuerte y aleccionarnos a todos en un mundo, que demasiadas veces, se presenta injusto.
Ahora tú estás dormida, y desde aquí, mis manos tiemblan y, mi mente inquieta sólo quiere creer que es posible, para no sentir la impotencia de estar lejos y no poder más que volar, y despertar a tu lado sin los nudos que aprietan este momento. Ojala pudiera pintarlo todo de azul para hacerte más fácil el despertar.
Una de mis canciones favoritas.
